Un "no aguanto" un minuto más de un lugar donde no me quieren me acompaña.
Ya ni tengo esa sensación de escribir encumbrado y rimbombante.
Cierto es que no encuentro una solución para resolver esta inexorable situación.
Inclusive debo aparentar normalidad y cordura. Miento, la locura también me ha abandonado.
Debo estar al borde de la capacidad individualmente aceptada para soportarlo.
Increíble que mi corazón se detenga lentamente con la cotidianidad.
O Quizás, sea mejor así, sin recuerdo.
Pd. Ya no tengo miedo, lo he perdido todo.

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